TESINA: “Las mujeres: se matriculan en la profesión Trabajo Social en mayor cantidad que los hombres”

miércoles, 23 de febrero de 2011

ANÁLISIS DE CENSO

Como se dijo anteriormente, se obtuvo información de un censo realizado por personal especializado de la Universidad Nacional de Rosario, el cual está inserto en un contexto temporo-espacial ubicado desde el año 2002 al 2006; en la ciudad de Rosario, específicamente en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales lugar donde está inserta la Escuela de Trabajo Social. Éste censo trata acerca del porcentaje de alumnos que ingresan a estudiar dicha carrera y de los egresados de ambos sexos en un periodo de 5 (cinco) años.

En el censo del año 2002 se puede observar lo siguiente:




El total de alumnos nuevos inscriptos, reinscriptos y egresados de postgrados y grado de ambos sexos en el año 2002, fue de 926, de los cuales 830, o sea, el 89,63%, eran mujeres y 96, o sea, el 10,37% eran varones.

En ese mismo año se puede observar que el total de egresados de la carrera de Trabajo Social fueron 11 de los cuales el total de ellos eran egresadas mujeres.

Si se observa el censo realizado en el año 2003 se pueden conocer los siguientes datos:


Este gráfico muestra que el total de alumnos nuevos inscriptos, reinscriptos y egresados de postgrados y grado de ambos sexos del año 2003 es de 1045; de los cuales 948, o sea el 90,70% eran mujeres y 97, o sea, el 9,30% eran varones.

En este año el total de egresados fue de un total de 6 alumnos, siendo el total de sexo femenino.

En el censo del año 2004 no hubo cambios significativos en relación al ingreso de estudiantes del sexo masculino, esto puede observarse en el cuadro siguiente:




Es decir que de un total de 1117 alumnos nuevos inscriptos, reinscriptos y egresados de postgrados y grado, el 89,90%, o sea, 1004 estudiantes eran de sexo femenino y el 10,10%, es decir 113, eran del sexo masculino.

En éste año, surge un dato significativo, aparece el primer egresado varón. De un total de 17 egresados uno era de sexo masculino.



En el año 2005 se puede observar que hubo un total de 1056 alumnos nuevos inscriptos, reinscriptos y egresados de postgrados y grado de ambos sexos, encontrándose entre ello el 9,38%, es decir 99 estudiantes varones y 90,38%, es decir, 957 estudiantes mujeres.




En ese mismo año hubo un total de 35 egresados, encontrándose entre ellos a 3 varones y 32 mujeres.



Y finalmente en el año 2006 hubo un total 1061 alumnos nuevos inscriptos, reinscriptos y egresados de postgrados y grado, encontrándose entre ellos un total de 96 alumnos de sexo masculino, es decir, el 9,05%, y 965 alumnos de sexo femenino, es decir, el 90,95%.




En ese año se egresó un total de 33 alumnos encontrándose en él 2 hombres, o sea el 6,06%,  y 31 mujeres, o sea el 93,94%.


Para analizar el censo es necesario hacer una observación, tomando en cuenta el siguiente gráfico:




En el mismo se puede observar como en un período de tres años fue acrecentando la integración del sexo masculino a la carrera de Trabajo Social aunque en los dos años posteriores se produjo un descenso de los mismos.

Se puede observar además como fue aumentando el porcentaje de egresados masculinos en la carrera en el siguiente cuadro:




En ambos gráficos se puede observar la cantidad mujeres que año tras año vuelcan sus expectativas a la profesión de Trabajo Social. Y como se dijo anteriormente, si bien se vienen produciendo cambios (demostrados primeramente), todavía sigue estando presente en el imaginario social que las actividades relacionadas con el mundo privado son esencialmente para mujeres.

ANÁLISIS DE ENCUESTAS

Se puede observar claramente que el colectivo estudiantil de la carrera de Trabajo Social es en su mayoría mujeres; para ser más precisos, en el último censo obtenido, realizado en el año 2006, los datos muestran que el 90,95% de los alumnos son mujeres.
Existe, sin embargo, otro tipo de información que puede aportar más datos a éste análisis. Como se dijo anteriormente, se realizaron encuestas a diez (10) estudiantes de sexo femenino y a diez (10) estudiantes de sexo masculino, ambos de diferentes edades. Esto puede observarse de mejor manera en los siguientes cuadros:

Tabla N°1: “Distribución de  mujeres según grupos etáreos”

Grupos Etáreos
Porcentajes
De 19 a 22 años
20%
De 23 a 26 años
60%
De 27 a 29 años
20%













En éstos gráficos se puede observarse que el 20% de las encuestadas mujeres oscilan entre los 19 y 22 años, el 60% tiene entre los 23 y 26 años y el 20% restante oscilan entre los 27 y 29 años de edad.

Tabla N°2:Distribución de encuestados hombres según grupos etáreos”

Grupos Etáreos
Porcentajes
De 19 a 22 años
0%
De 23 a 26 años
70%
De 27 a 29 años
30%





A diferencia de los gráficos anteriores se muestra que no hubo encuestados de sexo masculino entre los 19 y 22 años, el 70% tenían entre 23 y 26 años y el 30% final tenía entre 27 y 29 años de edad.

Por otra parte, en el cuestionario realizado a estudiantes de ambos sexos se realizaron preguntas que hacen referencia al porque decidieron estudiar la carrera de Trabajo Social, las respuestas frente a ella fueron las siguientes:




Un 15% respondió que fue debido a su participación en espacios religiosos católicos y/o espacios comunitarios; un 20% afirmó que fue debido a su inquietud acerca de las problemáticas sociales; un 30% consideró que fue por ayudar a mejorar las condiciones de vida de la gente; un 10% expresó que la conocieron por allegados o familiares que comentaron de su existencia; un 10% respondió que no sabe y el 15% restante hizo referencia a cuestiones distintas como ser “para poder desarrollar una profesión que aparte de solventarme económicamente, me enriquezca como persona” o “siempre me interesó, es la que más me representaba” o “por la amplitud de espacios de intervención”.

El cuestionario tenía también dos preguntas referidas a: una si considera que el Trabajo Social es una profesión de mujeres, y, otra, si cree que la sociedad acepta la decisión de un hombre que elige estudiar una carrera a la que concurren más cantidad de mujeres.




Con respecto a la primera pregunta el 90% de los estudiantes respondió que el Trabajo Social no es una profesión de mujeres, sin embargo se obtuvieron otras respuestas dentro de ésta como “hay una cuestión de género que atraviesa a la profesión pero no necesariamente tiene que ser de mujeres”, o “cualquier persona puede ser motivada ante “lo social”, o “eso es sólo un mito”, o “no pero creo que es una carrera elegida en su mayoría por mujeres”. Solo el 10% respondió que si es una profesión de mujeres afirmando en uno de los caso la siguiente expresión “en primer año el 98% son mujeres ¡esto es significativo!”



En relación a la segunda pregunta se obtuvieron las siguientes respuestas: el 65% dice que la sociedad acepta la decisión, y dentro de ésta el 5% remarca su rápida inserción en instituciones y el 5% dijo que para las problemáticas actuales si las acepta”; y el 35% restante opina que la sociedad no lo acepta aunque dentro de ella se encuentran otras variantes siendo las siguientes algunas de ellas: “tal vez no tiene la aceptación que si se eligiera alguna de las carreras tradicionales”, o “puede que lo acepten, pero en la mayoría de los casos prejuzgan en relación a la condición sexual” o “depende a que persona se le pregunte, ya que vivimos en una sociedad machista y para muchos es raro” o “creo que los sectores más tradicionales esperan otro rol del hombre, por lo tanto se desvaloriza al hombre que desempeña su trabajo en ámbitos sociales, sin siquiera ocupar lugares de poder”.

Otra de las preguntas insertas en dicho cuestionario consistió en si el sexo masculino tendrá mayores posibilidades u oportunidades de trabajo, y ante ésta las respuestas pueden clasificarse en:




El 50% consideró que no hay diferencias; un 15% dijo que si existen diferencias; un 10 % expresó que depende de las capacidades, herramientas y modalidades de que cada uno desarrolle, y un 25% manifestó que depende del ámbito de trabajo en donde uno se inserta.

En cuanto a las condiciones laborales la pregunta se redactó de la siguiente manera: ¿Considera usted que el Trabajo Social es una profesión redituable?, y las respuestas fueron las siguientes:




El 60% consideró que no es redituable, dentro de ésta respuesta se encuentran algunas variables; “no porque generalmente uno tiene que tener dos trabajos al mismo tiempo para lograr un ingreso que te permita vivir”; “no es de las carreras con mayores sueldos o más prestigio” o “no lo es en comparación a la mayoría de las carreras universitarias” o “no, por ahora”; un 10% dijo que si es redituable; y un 30% considera que dependen de algunas circunstancias por ejemplo “de los caminos que se abra cada persona y se puede modificar si se avanza en la legitimación y reconocimiento de la profesión” o “según donde se trabaje” o “para conseguir un trabajo redituable se necesitan contactos y cuña”.
En dicha encuesta se realizó una pregunta abierta en relación a que pensaban los encuestados sobre el Trabajo Social en general y las cuestiones que surgieron son muy heterogéneas, ellas pueden resumirse en:




·        Un 30% planteó que es necesaria la incorporación de varones a la carrera de Trabajo Social por diversas cuestiones, entre ellas se pueden nombrar: “para promocionar la carrera” o “porque son más aptos para determinadas situaciones” o “para que cambie el concepto del Trabajo Social”. Pero además se encontraron otras fundamentaciones: “no veo porque no pueden hacerlo, los problemas sociales atañen a todos”.

·        Un 15% remarcó que el carácter femenino de la profesión refiere a que estamos insertos en una sociedad machista haciendo hincapié en “la carrera se relaciona a la protección, al cuidado, a enseñar, y son tareas que históricamente han sido reconocidas como de la mujer” o “estamos insertos en una sociedad machista y lo social esta ligado más a la mujer” o “ésta sociedad en la que estamos insertos hace que no sea bien visto que los hombres muestren ciertas sensibilidades ante las problemáticas sociales”.
·        Un 30% considera que todavía no esta reconocida la carrera, aquí se diferencian dos posturas a saber: “hoy en día, el Trabajo Social está muy desvalorizado y estigmatizado, ya que es visto como una profesión para ayudar a los pobres, por la cual “hoy” en la actualidad se trabaja en situaciones de precariedad laboral”; otro planteó “hasta que el Trabajo Social no sea visto con la utilidad socialmente que debe ser, y lo social se considere como derecho, no estará al nivel de las carreras tradicionales”.

·        Un 10% insiste en que el Trabajo Social es poco redituable  afirmando  “es tan poco redituable como otras profesiones ya que hoy por hoy el trabajo en sí está precarizado” o “la profesión está bastante mal paga por un no reconocimiento a la misma, por dejarla de lado”.

·        Y finalmente un 15% plantea cuestiones referidas al compromiso de los trabajadores sociales manifestando “sería bueno que para el que elije la carrera lo haga por compromiso con lo social” o “debemos encontrar y construir un equilibrio entre las necesidades, los deseos y la posibilidad/ necesidad de aportar a cambiar la realidad”.


En el análisis de las encuestas se puede observar que las alumnas mujeres, en su mayoría, son muy jóvenes, y existe un muy bajo porcentaje de estudiantes que han elegido estudiar una profesión anterior; de las cuales el 80% han decidido estudiar la carrera de Trabajo Social durante el transcurso del secundario o en el ultimo año de éste; y 20% decidió hacer la carrera dos o tres años después de finalizada la educación media y después de haber hecho otros estudios. 

Se cree necesario señalar, que éste 20% último, son estudiantes con profesión anterior, y que éstas son profesiones consideradas “femeninas”. Asimismo, se destaca que dicha elección fue libremente hecha.
A diferencia de las mujeres, se puede observar que los varones están más atrasados en los años de cursado, siendo el 40% los que han terminado de cursar en los cinco años respectivos.

Se observa, además, que el 60% de los alumnos encuestados terminó de cursar en los cinco años respectivos, el 20% se atraso dos años y el 20% se atraso más de tres años en la carrera.

En éste sentido, se advierte que el atraso de los alumnos tiene la incidencia de factores que van más allá del sistema educativo, ligados a las propias concepciones acerca de la profesión. Ante esto, es importante de subrayar algunas opiniones que se escuchan en relación de esto:


“Yo al estudio me lo tomo con tiempo y calma”

“Hago la carrera a mi ritmo, total quién me apura”

“No voy a dejar de vivir para recibirme más rápido”

“Recibirme me voy a recibir, pero yo me tomo mi tiempo”


Por otra parte, en el cuestionario se realizaron preguntas que hacen referencia al porque decidieron estudiar la carrera de Trabajo Social; aquí aparece una lista de razones objetivas por las cuales se decidieron finalmente a seguir la carrera son las siguientes:


“Aportar al mejoramiento de las condiciones de vida de familias”
“Modificar algunas situaciones sociales conflictivas”

“El interés por el ámbito social”

“Aportar a la transformación de la realidad”

“Preocupación por las problemáticas sociales y por buscar una forma de colaborar”

“Por experiencias de ayuda comunitaria hecha por familiares en comedor comunitario”

“Para poder ayudar a la gente desde un marco teórico, y con las herramientas necesarias”


Hay otras fundamentaciones del tipo “siempre me interesó, es la que más me representaba”, o “por la amplitud de espacios de intervención” o “por conocidos o familiares que comentaron de su existencia”.

“Aportar”, “modificar”, “colaborar”, “ayudar” son algunas de las razones que los estudiantes manifiestan; de ello se pueden hacer dos apreciaciones:


·        Por un lado, aparecen quienes “buscan actuar”, quienes quieren modificar algunas situaciones sociales conflictivas, ayudar a cambiar la estructura, ayudar a mejorar las condiciones de vida de la gente, aportar a la transformación de la realidad.

·        Por otro lado, aparecen quienes buscan conocimientos o teorías para poder actuar en la realidad con las herramientas necesarias para ello.

Aquí se cree pertinente hacer una apreciación de gran importancia, la mayoría de los estudiantes que se enmarca en la primera cuestión recién planteada han sido mujeres, es decir, que el 70% de las mujeres han expresado su motivación de “ayudar”, “asistir”, “mejorar” y “cambiar estructura”.

A partir de esto se puede concluir diciendo que no se ha cambiado totalmente la percepción que la mayoría de las mujeres tienen del concepto de género recibido. Y que aún ellas mismas se consideran las encargadas del trabajo de “amar” y de cuidar los vínculos afectivos. Esto muestra, asimismo, que en el plano laboral-profesional, las mujeres se siguen relacionadas con prácticas en las que ésta prescripción sigue imperando.

Marco Metodológico

UNIDAD DE ANALISIS

Para llevar adelante este trabajo se llevó a cabo 10 (diez) encuestas a estudiantes del sexo masculino pertenecientes a la carrera de Trabajo Social y a 10 (diez) estudiantes del sexo femenino concurrentes a la misma.

Asimismo se realizaron 5 (cinco) entrevistas a diferentes profesionales del Trabajo Social de sexo masculino.

Finalmente se utilizó un censo realizado por personal especializado de la Universidad Nacional de Rosario, el cual está inserto en un contexto temporo-espacial ubicado desde el año 2002 al 2006; en la localidad de Rosario, específicamente en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales lugar donde se inserta la Escuela de Trabajo Social. Éste trata acerca del porcentaje de alumnos que ingresan a estudiar dicha carrera y además de los egresados de ambos sexos en un periodo de 5 (cinco) años.



ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN

Para la realización de éste trabajo se recurrió al “método cuantitativo” el cual “permite examinar los datos de manera numérica. Para este método la objetividad es la única forma de alcanzar el conocimiento, por ello utiliza la medición exhaustiva y controlada, intentando buscar la certeza del mismo. Éste sostiene que debe existir una relación de independencia entre el sujeto y el objeto, ya que el investigador tiene una perspectiva desde afuera. La teoría es el elemento fundamental de la investigación social, le aporta su origen, su marco y su fin[1].

Las técnicas que se utilizaron dentro de este método fueron el “censo” y la “encuesta”.

Para llevar adelante este trabajo se confeccionó, en un primer momento, una encuesta. Esta fue desarrollada con el objetivo de conocer acerca de las expectativas de los estudiantes, los motivos de su elección y si influyó en ellos el imaginario social o no.

La “encuesta” “es una técnica que consiste en una investigación realizada sobre una muestra de sujetos, representativa de un colectivo más amplio que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana, utilizando procedimientos estandarizados de interrogación con el fin de conseguir mediciones cuantitativas sobre una gran cantidad de características objetivas y subjetivas de la población. Esta utiliza los cuestionarios como medio principal para allegarse información. De esta manera, las encuestas pueden realizarse para que el sujeto encuestado plasme por sí mismo las respuestas en el papel”[2].

Dicha encuesta estaba constituida por 9 (nueve) preguntas caracterizadas como preguntas abiertas, las cuales consisten en dejar totalmente libre al sujeto observado para expresarse.

Posteriormente se utilizó un censo realizado por la Universidad Nacional de Rosario acerca del porcentaje de alumnos que ingresan a estudiar la carrera de Trabajo Social y las diferencias de inscripción entre ambos sexos en un periodo de 5 (cinco) años (2002-2006).

El “censo” “es un método de recolección de datos mediante el cual la información se obtiene relevando la totalidad de los elementos que componen la población.”[3] Los censos son útiles debido a que a través de ellos se obtiene una información general de referencia.

Éste es una técnica de investigación muy rica en su vastedad, ya que “se obtienen datos representativos y susceptibles de utilizar, así como detectar posibles errores en el ejercicio de una estructura social, conduce a la indagación de nuevas opiniones, a la apertura de nuevos conocimientos que formulen perspectivas de mejoramiento. Es una búsqueda constante de expresiones que se manifiestan en torno a la interpretación y alternativa de una investigación”[4].

Asimismo, para la realización de este trabajo se apeló al “método cualitativo” el cual “tiene como objetivo la descripción de las cualidades de un fenómeno. La base de este método es la intuición. Este método es de naturaleza flexible, evolucionaria y recursiva. La investigación cualitativa trata de identificar la naturaleza profunda de las realidades, su sistema de relaciones, su estructura dinámica[5].

Las técnicas insertas dentro de este método que fueron utilizadas para la realización del presente trabajo son la entrevista y la recopilación de datos.

La “entrevista” “es un intercambio de información que se efectúa cara a cara, es una forma específica de interacción social que tiene por objeto recolectar datos. El investigador formula preguntas a las personas capaces de aportarle datos de interés, estableciendo un diálogo peculiar, asimétrico, donde una de las partes busca recoger informaciones y la otra es la fuente de esas informaciones”[6].

Para la realización de este trabajo se utilizó la “entrevista no estructurada”, en ella existe un margen más o menos grande de libertad para formular las preguntas y las respuestas; no se guían por lo tanto por un cuestionario o modelo rígido, sino que discurren con cierto grado de espontaneidad, mayor o menor según el tipo concreto de entrevista que se realice”[7].

El diseño de la entrevista parte de la premisa de que, si queremos conocer algo sobre el comportamiento de las personas, lo mejor, lo más directo y simple, es preguntárselo directamente a ellas. Se trata por tanto de requerir información a un grupo socialmente significativo de personas acerca de los problemas en estudio para luego, mediante un análisis de tipo cuantitativo, sacar las conclusiones que se correspondan con los datos recogidos[8].

Otra de las técnicas que se utilizó es la “recolección de datos”, ella consiste en la “obtención de cualquier recurso de que se vale el investigador para acercarse a los fenómenos y extraer de ellos información”[9]. Este es denominado por ANDER EGG “como “fase exploratoria” la cual esta constituida por dos momentos:

·        De consulta y recopilación documental: la cual consiste en ponerse en contacto con esa parte de la realidad que se desea investigar, a través de lo que otros vieron o estudiaron de ella

·        Consulta de informantes claves: la recopilación de información se realiza por alguna de estas técnicas: entrevista, encuesta y/o cuestionario. Para cada caso concreto se ha de saber cual es la técnica que es más adecuada”[10].

Los datos, según su procedencia, pueden subdividirse en dos grandes grupos: datos primarios y datos secundarios. “Los datos primarios son aquellos que el investigador obtiene directamente de la realidad, recolectándolos con sus propios instrumentos. Los datos secundarios, por otra parte, son registros escritos que proceden también de un contacto con la practica, pero que ya han sido recogidos y muchas veces procesados por otros investigadores”[11].



[1]AVILA MARTIN, Francisco; “Perspectiva cualitativa/perspectiva cuantitativa en la metodología sociológica”; Mc Graw Hill; México; D F; 2002
[2]VISAUTA, B. y MARTORI, J.C.;“Análisis Estadístico Con SPSS Para Windows”; Vol 1: Estadística Básica 2ª Edición; Editorial: Mc Graw Hill; Madrid; 2003
[3] http://www.indec.mecon.ar/proyectos/censo2001/v_maestros/quees/masinfo.doc
[4] SELLTIZ, Clainer; “Métodos de Investigación en Ciencias Socailes”; Editorial Rialp; Madrid; España; 1980
[5] AVILA MARTIN, Francisco; “Perspectiva cualitativa/perspectiva cuantitativa en la metodología sociológica”; Mc Graw Hill; México; D F; 2002

[6]SABINO, Carlos; “El proceso de investigación”; Editorial Lumen; Buenos Aires; 1992; p.p. 118, 119
[7]SABINO, Carlos; Idem; p.p. 121
[8] ABRAMOR, Amanda; “Una aproximación a la investigación social”; Rosario; UNR mimeo p.p. 16
[9] SABINO, Carlos; Idem; p.p. 110
[10] ANDER EGG, Ezequiel; “Técnicas de Investigación Social”;Cap. VIII; XV
[11] SABINO, Carlos; “El proceso de investigación”; Editorial Lumen; Buenos Aires; 1992; p.p. 111